Soy de las personas que creen que nuestra esencia profunda es CREADORA y que nuestra mayor motivación nace de conectar con el placer de estar vivos.
Crear (sea un baile, un plato de cocina, una nueva posibilidad, una nueva solución, etc.) nos hermana con la vida y nos permite posicionarnos en ella de una manera más auténtica. Creo que la danza nos abre y ayuda a esta investigación. Bailar es una forma de celebrar el milagro de la vida, es conectar con el movimiento, recuperar mi cuerpo artístico, sentir las posibilidades que tienen mis articulaciones y abrirme a explorarme, a dar nuevas respuestas.
La danza me ayuda a entrenar la actitud de estar sincronizado con mi realidad interna, una actitud de escucha con todo mi ser. Elige tu danza desde tu impulso, desde el placer de moverte, de compartir, de celebrar… y recuerda que la curiosidad para aprender no depende de la edad.
¿Y TÚ? ¿POR QUÉ BAILAS?
