…La libertad es la ausencia de bloqueos internos que frenan el flujo de emociones del ser…
El cuerpo es en muchos casos en recipiente de la mente (consciente e inconsciente). Por ejemplo, todos en algún momento hemos sentido vergüenza en una situación y hemos podido comprobar como al pensar que estábamos fuera de lugar hemos comenzado a ponernos rojos, a sudar más e incluso se ha llegado a acelerar nuestro pulso. Cuerpo y mente están constantemente sincronizados, se entienden…pero hay algo fascinante, el cuerpo no sabe mentir y por eso acaba expresando lo que no sabemos o no podemos decir con palabras.
Como estamos comprobando, podemos obtener mucha información a través de nuestro cuerpo. De hecho, el dolor, las tensiones crónicas o corazas musculares son las herramientas que a veces tiene para darnos el mensaje de que algo no va bien, pero vivimos a un ritmo desenfrenado, donde el lema es hacer más y sentir menos. Una forma de poder sentirnos, reconocernos y apreciarnos es frenar, escucharlo y dejarnos cuidar, dejando que otro nos atienda y que nos ayude a reconocer nuestra imagen corporal aumentando la percepción que tenemos de nosotros mismos.
La manera más natural que tenemos los humanos de calmar nuestro malestar es siendo tocados, abrazados, mecidos…esto ayuda a reducir la activación y nos hace sentir seguros, protegidos y en equilibrio. Quizá nuestras tensiones o corazas fueron necesarias en un momento determinado para reprimir sensaciones que eran demasiado dolorosas, con el acompañamiento de un profesional podemos ir soltando las tensiones, aprender a reconocer las señales corporales, a confiar y ser amorosos con nuestro cuerpo, podemos volver a habitar un cuerpo que esté abierto a la vida.
Nuestro cuerpo es el medio con el que contamos para experimentar la vida, además es el guardián de nuestra verdad. Te animo a escucharlo, atenderlo y cuidarlo con la intención de sentir lo que eres…te aseguro que es un camino sorprendente y gratificante.
